{"id":2206,"date":"2024-03-23T20:31:17","date_gmt":"2024-03-23T18:31:17","guid":{"rendered":"https:\/\/matematicastro.es\/?page_id=2206"},"modified":"2024-03-30T14:02:05","modified_gmt":"2024-03-30T12:02:05","slug":"los-surcos-del-atardecer","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/matematicastro.es\/?page_id=2206","title":{"rendered":"Los surcos del atardecer"},"content":{"rendered":"\n<pre class=\"wp-block-verse\">Te me viniste en lo m\u00e1s hondo. Donde se depuraba el agua a trav\u00e9s de sus filtros naturales. En un reciclar de hierbas y de musgo depositaste tus manos. Todo pareci\u00f3 pertenecerme sin apenas sentirlo. El cielo se tumb\u00f3 ante mi mirada de animal puro. Aqu\u00ed se olvidaban las palabras y se destapaban los instintos como en el m\u00e1s hostil lugar de la historia.\nTodo lo que hasta entonces flu\u00eda de m\u00ed se torn\u00f3 en un placentero ahogo de coraz\u00f3n. Algo de indescriptible ansiedad vagaba por mi ser. Empec\u00e9 a divulgarme como un \u00e1rbol, sin hablar; observaba las cosas durante largo rato, sobre todo los insectos y las flores y te sent\u00eda dentro de m\u00ed.\nNada era necesario y sin embargo ve\u00eda la esencia del universo, s\u00f3lo porque hab\u00edas llegado. Pod\u00edas alejarte, perderte, pero nunca te ibas a apagar.\nEn este estado permanec\u00ed durante semanas, regocij\u00e1ndome de mi solo divagar entre las mayor\u00edas. Observ\u00e1ndome a veces o paseando por los acordonados surcos del atardecer, sin aspiraci\u00f3n. Hasta que, en una de mis dispersiones, donde el pueblo era un h\u00e1lito y solo me rodeaba campo y antig\u00fcedad, o\u00ed una voz desde una perdida caser\u00eda. All\u00ed me apresur\u00e9 como si un poco de mi vida dependiera de ello, magnetizado por ese medio suspiro, no sab\u00eda ya si real. Sent\u00eda, a medida que me acercaba, una especie de flaqueza, de dolor y a la vez un abismal deseo de traspasar l\u00edmites y entrar en lo desconocido.\nLa soledad del lugar me entristeci\u00f3. Aquellas paredes de piedra, el nogal de carcomido tronco, el chispeante suelo de hojas secas, lograban concentrar mis sentidos. Entr\u00e9 en el interior y me embriag\u00f3 el olor a polvo y a\u00f1os. Hab\u00eda una mesa, una silla rota y un marco viejo sin retrato alguno. Despacio recorr\u00ed las dependencias absorto, atra\u00eddo por una infantil sensaci\u00f3n de aventura. Luego desapareci\u00f3 ese af\u00e1n y me sent\u00e9 en una butaca que hab\u00eda frente a la chimenea, junto a una cocina de carb\u00f3n entre palos y aperos de labranza. Permanec\u00ed un rato olvidado entre pensamientos difusos, mientras un ardor punzante me engull\u00eda el est\u00f3mago.\nAlguien abri\u00f3 la puerta y entr\u00f3. No me mov\u00ed, segu\u00ed en mi posici\u00f3n de vivo letargo como si lo que tuviera que suceder no me concerniera en absoluto. Unos brazos de mujer me rodearon el cuello y una melena traspas\u00f3 mi semblante h\u00famedo. Acarici\u00f3 mi cabeza con sus mejillas y mi pecho con sus manos, lentamente. Luego se volvi\u00f3 y se sent\u00f3 sobre mis piernas. Pude ver sus ojos oscuros como su pelo, su peque\u00f1a nariz persiguiendo su boca, toda su faz entera. Radiaba belleza y hermosura. Me sorprendi\u00f3 en exceso su arrolladora mirada de estrella doliente. Me bes\u00f3 en los labios y llevado por una fuerza inexplicable me adher\u00ed fuertemente a ella, traspasado por sus encantos\u2026\n<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te me viniste en lo m\u00e1s hondo. Donde se depuraba el agua a trav\u00e9s de sus filtros naturales. En un reciclar de hierbas y de musgo depositaste tus manos. Todo pareci\u00f3 pertenecerme sin apenas sentirlo. 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