A pesar de los desoladores pasillos
nocturnos de un hospital,
de los silencios encogidos
en un repleto vagón matinal,
de la soledad del anciano
en su última residencia.
A pesar de los amores no correspondidos
o de aquellos nunca despertados,
de las muertes funestamente tempranas
sobrevenidas sin explicación alguna,
de las grandes fortunas amasadas
por este vacío utilitarismo.
A pesar de las doctrinas morales
atenazando civilizaciones enteras,
de las luces que se apagan
en un abismo infinito de corazones,
de esta esfera tristemente hastiada
dando vueltas en rotación continua.
A pesar de todo,
recuerdo la brillantez de tu rodilla,
la rotunda complacencia de tus manos
y estoy totalmente de acuerdo con la vida.