El armazón perenne

En este vaso que apuro se encuentra la totalidad del universo.
Partículas ligadas que forman un líquido esplendoroso y cambiante
de un continente al principio vacío que va de menos a más.
El hacedor regula el estado de las cosas. Inclina, mueve, traga.
Y el universo se transforma periódicamente yendo de más a menos.
Hasta volver a un estado de casi vacío, donde la nada comienza a permanecer.
Pero el recipiente y sus sostenedores son eternos.
Es lo que había antes del universo. Y lo que habrá después.
El armazón perenne que nos envuelve.
La nada que somos.