La alberca

La soledad saliendo de la tierra,
abriendo el calor del negro verano,
engendra un prisma abierto y soberano
donde el agua fantástica se aferra.

Se han cerrado los goznes de la sierra
y es tu profundidad el altozano.
Bajo un sol roto se levanta el grano,
tras tus aguas fermenta toda guerra.

Rojas piedras que arroja esa infancia
lapidan los vestigios de la casa
y se destapan huecos y mortajas.

Fue llanto, fue consuelo la abundancia.
Desde tu lecho de raíz escasa
arraigaron profundas desventajas.