Esta noche siento otra vez vida
y por estas desoladas calles razones de amor
para desterrar esta ya larga indiferencia.
Otra vez siento la necesidad
de que mi corazón arroje olas
donde no tragar lamentos.
Veo mi espacio ocupado por tus manos
y todavía no me he atrevido a probarlas.
Quiero pasar sobre ti con los poros abiertos
y arrancarte ferozmente la epidermis
en un abrazo cruzado de un presente
tan diáfano como oscuro y cierto.
Quiero lanzarme sobre tu boca muy despacio
y traspasar en visión doblada y ciega
la bahía de tus labios.
Esta noche sale otra vez fuera de mí
lo que estuvo oculto durante años.
Espero impaciente el brillo de tus ojos,
tu voz, tu pantalón, tus zapatos.
Lejos, muy lejos se establece el deseo
y se extiende etéreo
vaciando lagunas por ti llenas.
Caigo en un estado de confuso placer
recordando butacas, fotogramas
y el roce de tu antebrazo.
Quiero permanecerte para no olvidarte,
leer en ti palabras de esperanza
y atajar una noche este silencio
para desatarnos del estelar lazo
que tanto nos une como nos separa.